Auroras boreales: cómo fue verlas por primera vez (y por qué vale la pena esperar)
Las auroras boreales son como un atardecer: siempre distintas, siempre cambiando. Nunca hay horarios ni certezas, solo probabilidades, paciencia y, algo clave, el cielo despejado. Quizá por eso, más que una atracción, son una experiencia. Y una experiencia que no se olvida jamás.